El Resurrection Fest no es un festival: es una experiencia. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que a pesar de que, obviamente, el componente musical es el factor más importante de todos cuantos confluyen en dicha experiencia, hay otros muchos que no todos los eventos musicales pueden ofrecer. Me refiero a la tranquilidad de la zona (inexistente en una gran ciudad), a los paseos por el casco viejo del pueblo, a la gastronomía, a relajarte antes de acceder al recinto echado sobre la arena de la playa, al olor a mar, a las vistas nocturnas de la ría cuando volvíamos caminando al apartamento... La suma de todas esas cosas dan como resultado el Resurrection Fest. Al menos así es como yo lo veo y lo vivo.

Con todo esto en mente y terminada la jornada laboral del JUEVES, salimos hacia Viveiro emocionados por el tremendo cartel que el festival ofrecía este año, y debatiendo sobre qué grupos veríamos de entre todos los que solapaban. Estos solapes son la otra cara de la moneda de la principal novedad de esta nueva edición: el Desert Stage. Este nuevo escenario amplía la oferta de estilos del festival, que de esta manera pasa a incluir grupos de stoner y similares.

Este año estuvimos hospedados en la zona de Cobas, así que pudimos echar un vistazo a la acampada principal, que estaba situada en una arboleda en esa misma zona y que nos pillaba de camino tanto a la ida como a la vuelta del festival. El sitio era muy tranquilo y lejos de lo que se puede pensar de un sitio de estas características, el civismo parecía reinar en la zona. Vimos incluso, al lado de un grupo de tiendas, bolsas con carteles escritos a mano que señalizaban a qué tipo de residuo estaba destinada cada una de ellas (orgánico, plástico,vidrio). A unos pocos metros de las tiendas había una pequeña carpa donde se vendían pollos asados y carne de varios tipos hecha a la parrilla, así como bebidas. También había un "mini market" de una conocida cadena de supermercados, donde se podía comprar todo tipo de productos.

Una vez llegados al recinto, la recogida de las acreditaciones y la posterior entrada al festival resultó muy fluida. Cuando entramos, lo primero que nos llamó la atención es que se había eliminado la enorme noria que había sido novedad en la pasada edición. El nuevo escenario estaba muy cerca, así que supongo que decidieron sacrificarla en favor de que la gente pudiera estar más cómoda.

Eran algo más de las siete de la tarde, así que nos fuimos directamente a ver a Airbourne al Main Stage. Ideales para un festival, nadie puede negar que los australianos siguen la estela musical de sus compatriotas Rose Tattoo y, sobre todo, de AC/DC. Innegable también que además de en lo musical, también son puro rock en esencia y actitud y de ello dejaron buena constancia en el Resu. Bajo un sol que aún calentaba con ganas, los tipos no pararon ni un solo momento: carreras constantes, headbanging... son pura energía. Consciente de que nosotros también estábamos acalorados, Joel O'Keeffe, lanzó un buen número de vasos de cerveza que solo los más hábiles pudieron coger al vuelo. De su setlist destacar "Ready to Rock", "Too Much, Too Young, Too Fast", "Down On You", "Stand Up for Rock 'n' Roll", "Live It Up", que vino precedida de la ya clásica sirena de ataque aereo, y la descomunal "Runnin' Wild", en la que O'Keeffe intercaló algunas notas de "For Those About To Rock" e incluso se atrevió con el clásico paso del pato. Una vez terminado el concierto no pude dejar de pensar en lo innecesario de ver dinosaurios arrastrándose cuando hay un montón de grupos jóvenes pidiendo paso.

Airbourne

Los siguientes de la lista eran Deserted Fear. En plena gira de presentación de su tercer disco, "Dead SHores Rising", este joven cuarteto alemán calentó el ambiente del Chaos Stage a golpe de death metal. En general me dejaron muy buen sabor de boca y de entre su set list destacaría "Field Of Dead", de su primer disco, y "The Carnage", un temazo de su último trabajo que vino precedido de la instrumental, "Interlude".

Cambiamos de nuevo de escenario y de estilo musical. Le toca el turno en esta ocasión a Suicidal Tendencies, pioneros indiscutibles del crossover. Tras una breve presentación aparecieron en escena los miembros de la banda, con Mike Muir a la cabeza para arrancar "You Can't Bring Me Down". De los primeros Suicidal solo queda el propio Muir, aunque no puedo dejar de destacar también a Dean Pleasants, guitarrista solista que entró a formar parte de la banda a mediados de los 90 y que participó también en aquel legendario proyecto llamado Infectious Grooves. A los bombos tenían, nada más y nada menos, que a la bestia parda de Dave Lobardo, que se llevó una tremenda ovación por parte de todos los que allí estábamos. Volviendo al set list, otros de los temas clásicos más celebrados fueron "I Shot The Devil", "Possessed to Skate", "Trip at the Brain" y, por supuesto, "War Inside My Head", que me devolvió directamente al Venice Beach de hace 25 años. Brutales.

Los siguientes en saltar al escenario fueron los neoyorkinos Anthrax. En tan buena forma como siempre, descargaron un set list que me llevó al cielo. Como intro utilizaron "The Number Of The Beast", de Iron Maiden, y el "I Can't Turn You Loose", de los Blues Brothers. Una vez en el escenario no dieron cuartel: "Among The Living", "Caught In The Mosh" "Got The Time", "Madhouse"... y yo completamente desatado en un headbanging bárbaro. No es que no me gusten sus temas nuevos, pero "Fight 'Em 'Til You Can't" y "Breathing Lightning" fueron los únicos que dieron algo de cuartel a mis vértebras cervicales. Siguieron, para nuevo castigo de mi cuello,"Medusa", "Be All, End All", que todos coreamos hasta dejarnos la garganta, "Indians" y el tremendo "Antisocial". Toda la banda estuvo magnífica, pero de entre todos destacaría a Joey Belladonna, que cantó como los ángeles, y a Frank Bello, que vive cada nota. Una lástima la ausencia de Charlie Benante, que sigue con el problema en sus manos del síndrome del tunel carpiano. Para terminar (y sin desmerecer su labor), ¿soy el único que piensa que Jonathan Donais no pega ni con cola en el grupo?

Anthrax

Antes de que comenzara el concierto de Dropkick Murphys me decidí a entrar al Pandemonium a comer algo. La parte de abajo estaba prácticamente igual que el año pasado: una barra, una zona donde estar sentado tranquilamente, el wc, la zona de prensa, un puesto de comida (con un montón de mesas y bancos) y unas mesas y asientos al más puro estilo USA de los años 50. La principal novedad de esta zona VIP reside en la zona elevada, desde donde se podían ver perfectamente todos los conciertos del Main Stage y todas las tumbonas y puffs en los que recostarse si solo te conformabas con oír los shows. En la edición anterior era considerablemente más pequeña, y para acceder a ella (dependiendo del concierto) había que hacer cola porque solo se permitía el acceso a un número limitado de personas. Desde esa misma zona vi el fiestón que montaron estos estadounidenses en cuyas raíces irlandesas está inspirada gran parte de su música. Desde allí se podía ver perfectamente el gran número de personas que este año asistía al festival y la verdad es que era espectacular. No puedo decir que sea un gran fan del grupo, pero tengo que reconocer que hicieron disfrutar de lo lindo a todos sus incondicionales. No faltaron, por supuesto, "Rose Tattoo" y "I'm Shipping Up To Boston", que hizo levantarse a gran parte de los que estábamos sentados. Decir también que desde donde yo estaba el sonido fue excelente. Nada que ver con lo que me contaron mis compañeros, que a pie de escenario apreciaron que la voz de Al Barr no se oía todo lo bien que debería. Está claro que, dependiendo de donde te encuentres, el sonido varía.

La gran masa de gente que abandonaba el escenario principal y el hecho de que el Desert Stage estuviera en la otra punta del recinto hizo que nos perdiéramos las primeras canciones del concierto de Red Fang. Como punto a favor hay que decir que este escenario era el más pequeño del festival y que eso hacía que los conciertos fuesen mucho más intimos y cómodos de ver. El setlist del grupo se centró sobretodo, como es natural, en su último disco, "Only Ghost", un trabajo totalmente corrosivo del que tocaron canciones como "Flies" (su primer single), "Cult Is Shorst" y "The Smell Of Sound". Como no podía ser de otra manera, también interpretaron algunos de sus temas más conocidos como "Wires" o la celebérrima, "Prehistoric Dog", con la que terminaron el concierto. Directos y contundentes, solo les achacaría que la voz de Aaron Beam no estuvo al nivel más deseable. Una última cosa: ¿no os choca que en los videoclips sean tan cachondos y en los directos tan serios? Mi amiga Olaya dice que es porque están concentrados. Será eso.

Red Fang

Después de un merecido descanso, una buena comida y un paseo por el pueblo, volvimos al festival a comenzar la jornada del VIERNES. Llegamos un poco antes de que comenzara el show de Legacy Of Brutality, así que, aprovechando ese pequeño margen de tiempo, nos pasamos por la barra a por nuestra correspondiente ración de cerveza. Como en años anteriores, era necesario cambiar euros por tokens y las bebidas volvieron a servirse en unos vasos de plástico reutilizables con el logo del festival. Vasos muy coleccionables para frikis como el que escribe, por cierto. Volviendo a los asturianos, decir que lo petaron. Con un sonido tremendo y a pesar de que su vocalista, Simón García, se quejaba de tener mal la voz,su death metal no dejó títere con cabeza. Temas como "Buried With A Brick In Mouth", que Simón presentó como una lenta (!), "Insanity Supreme" y "Para Lá Das Paredes Do Coliseu" me atravesaron de lado a lado. A mí y supongo que a todos los que participaron en el wall of death y el circle pit, que no paró ni un solo momento. El próximo 8 de agosto tocarán en Gijón en el Route Resurrection, junto con Totengott y Obituary y, desde luego, no tengo ninguna intención de perdérmelos.

Legacy Of Brutality

Era mi primera vez con Annihilator y tengo que decir que su concierto me resultó del todo satisfactorio. A pesar de las críticas recibidas por una parte del público creo que hicieron un buen show. ¿Que no tocaron "Alison Hell"? Ok, pero inundaron el recinto de guitarras rápidas y afiladas con "King Of The Kill" (que disfruté como un loco), "Second To None", "W.T.Y.D.(Welcome To Your Death)" y la tremenda "Phantasmagoria". Entre sus temas más nuevos sonaron estupendamente bien "No Way Out" y "Creepin' Again". La anécdota graciosa la puso un tipo a mis espaldas que pedía, de lo más ofendido, que subtitularan los speech de Jeff Waters.

De la que salíamos del escenario principal, nos paramos unos minutos a ver cómo lo hacía Vita Imana en el Chaos Stage. Su música me resultó muy atractiva y no pude evitar que mi mente viajara en el tiempo hacia aquellos sonidos metálicos tan característicos de los años 90. También las reminiscencias tribales que impregnan su sonido me recordaron vagamente a algunas partes del "Roots" de Sepultura. Cuando estábamos llegando al escenario aparecieron en escena los entrañables Resukids, junto con un buen número de personajes de Star Wars. Qué gran idea el hacer que los que son padres tengan la posibilidad de llevarse a sus hijos al festival y que, además, estos se lo pasen en grande. Unos minutos más tarde, cuando el grupo terminó de tocar "Mi Camino", nosotros decidimos seguir el nuestro.

Truckfighters fueron una de las sorpresas rockeras del festival. Con más de 15 años sobre los escenarios, este power trío sueco repartió stoner psicodélico a diestro y siniestro a todo el Desert Stage. Mención especial a su guitarrista, Dango, que no paró ni un solo momento de pegar saltos y de moverse por todo el escenario, rebosante de actitud rockera. Los que tampoco pararon fueron los señores de seguridad, que recogían sin descanso a los chavales que llegaban a la valla haciendo crowd surfing. Un espectáculo en todos los sentidos, sí señor.

Sin movernos del Desert Stage, esperamos los 40 minutos aproximados que Alcest tardaron en saltar a escena. Lo cierto es que no sé muy bien como etiquetar la música de esta banda francesa. Lo que sí puedo decir es que su sonido atmosférico te envuelve y te invita a cerrar los ojos; a dejarte llevar por sus melodías, incluso cuando aceleraban el ritmo, y la voz de Neige pasaba de ser suave y susurrante a totalmente desgarradora. Si queréis saber de lo que hablo solo tenéis que escuchar "Kodama", canción que da título a su estupendo último trabajo. En lo referente a las canciones, apenas se salieron del que viene siendo su setlist habitual, y además de la anteriormente mencionada, "Kodama", de su último disco interpretaron también "Oiseaux De Proie" y "Eclosion". De discos anteriores, estuvieron increíbles "Là Où Naissent Les Couleurs Nouvelles", la aclamadadísima "Autre Temps" y la maravillosa "Percées De Lumière", con esas melodías y esa voz que ponen los pelos de punta.

De Lost Society quería perderme lo menos posible, así que abandoné rápidamente el Desert y me fui corriendo (literalmente) al Chaos Stage. Una vez allí comprobé que, definitivamente, todos esos que dicen que el metal se muere, que ya no hay grupos como los de antes y demás chorradas se equivocan. Me encanta el thrash metal y me apunto a todos los conciertos a los que puedo acudir, y puedo decir que muy pocos (o ninguno) he visto en los que sus componentes pusieran tanta fuerza, tanto empeño y se lo pasaran tan bien en el escenario como estos finlandeses. Cuando digo esto, pienso sobretodo en su guitarrista y vocalista, Samy Elbanna. Joder, qué derroche de energía el de este chaval y qué pedazo de frontman. Con unas tablas tremendas, nos hizo partícipes del show, llegando incluso a poner en cuclillas a gran parte de los que allí nos encontrábamos. "Kill Those Who Oppose Me" fue la canción con la que los descubrí de forma casual en Youtube y que, en ese momento de total sorpresa, me voló completamente la cabeza. Podéis imaginaros el headbanging que me arrancaron cuando lo interpretaron en directo. Casi agité las melenas tanto como ellos. Ahí es nada. El resto del setlist dió un pequeño repaso a todos sus discos: "Hollow Eyes", "Terror Hungry", "Rage Me Up", "N.W.L.", "I Am The Antidote"... En resumen, un grupo que, previsiblemente, va a tener un gran y largo futuro (las edades de sus componentes oscilan entre los 21 y los 24 años), que está en su mejor momento y que no os deberiais perder bajo ninguna circunstancia.

Lost Society

Mientras que la inmensa mayoría de la gente se íba a ver a Rammstein, nosotros aprovechamos para cenar. La verdad es que las colas para los puestos de comida no eran especialmente grandes, pero tenerlos todos para nosotros solos fue enormemente cómodo. Como en años anteriores la variedad era enorme: había comida asiática, vegana, pizzas, hamburguesas, lo clásicos bocatas de toda la vida... La archiconocida banda alemana iba cargada de pirotecnia y desde donde estábamos sentados, a pesar de no llegar a ver el escenario, se podían apreciar los fuegos artificiales y las llamaradas que adornaban sus canciones. Con el estómago lleno, nos acercamos (por decir algo) al Main Stage, que estaba completamente invadido por miles de personas (unas 30.000). No me gustan y no soy gran conocedor de su música, así que únicamente reconocí "Du Hast", que un grupo de alemanes que teníamos justo al lado coreaban desaforadamente, "Amerika", "Engel", que colocó unas llamativas alas a su vocalista, y una curiosa "Te quiero puta!", que tocaron en el segundo bis.

Mientras sonaban sus últimas canciones, me coloqué en primera fila en el Chaos Stage dispuesto a resistir los inevitables embistes y empujones que se desencadenarían a lo largo del concierto de Napalm Death. Poco más de media canción tardó mi cuerpo en dejarme claro que ya no estoy para estos trotes, así que decidí irme a una zona un poco más calmada y acorde a mis 42 años. Una vez más, volvieron a demostrar que a pesar de llevar en activo desde mediados de los 80, aún pocos son capaces de hacerles sombra. Su vocalista, Barney Greenway, muy comunicativo con el público, presentó gran parte de los temas en un castellano bastante aceptable. John Cooke sigue sustituyendo a Mitch Harris en la guitarra y los coros, y aunque el tipo da la talla tengo que reconocer que echo en falta a Mitch. Por lo demás pocas novedades: su directo sigue siendo una apuesta segura si gustas del metal extremo. Me gustó todo el concierto, pero sobretodo disfruté de los clásicos: "Scum", "Suffer The Children", "Nazi Punks Fuck Off", la cachonda "You Suffer" (no puedo evitar reírme cada vez que la tocan) o "When All Is Say and Done". Greenway mantiene la voz a un nivel envidiable y, como es habitual en él, acompañó todos los temas con esa forma de moverse que tanto le caracteriza. Precisamente uno de esos bailes epilépticos acabó llevándolo al suelo de un resbalón, a causa de la fina lluvia que caía en esos momentos.

Una vez terminado el concierto y comentando la jornada, nos encaminamos del todo satisfechos a dar descanso a nuestros huesos.

Después de la nubosidad y las lloviznas del día anterior, el SÁBADO volvió a lucir el sol. Llegué al recinto con la desagradable certeza de que a falta de unos pocos conciertos el festival tocaba a su fin, pero me consolaba saber, eso sí, que esos pocos eran pesos pesados y el dia prometia.

Los primeros de la tarde fueron los suecos, Arch Enemy. Su vocalista, Alissa White-Gluz, atrajo mi atención desde el primer momento a causa de la difícil tarea que tiene al sustituir a Angela Gossow, que estuvo al frente del grupo durante casi 15 años. No se puede negar que tiene muy buena voz y da el 100% sobre el escenario, pero está lejos de alcanzar la fiereza y el carisma de Angela. Además, diría que desde que está en el grupo, el adjetivo “melódico” que acompaña al death metal que practican ha cobrado aún mas fuerza. Por lo demás, nada malo se puede decir. Sonaron realmente bien y el público (muy numeroso para la hora que era) se entregó por completo. De entre los temas que tocaron no faltaron clásicos como “Ravenous” “We Will Rise”, “No Gods, No Masters”, “Nemesis” y la tremenda "My Apocalypse", que figura entre mis favoritas del grupo, y en la que Alissa ondeo una bandera con el logo de la banda. Como es obvio, tampoco se olvidaron de sus canciones más novedosas: “War Eternal”, que da nombre a su último trabajo, “You Will No My Name”, “Avalanche” y “As The Pages Burn”, en la que Alissa hizo un inciso para recordarnos que “As The Stages Burns!”, el ultimo dvd de la banda, ya está a la venta. A parte de lo musical, decir también que tuvieron una gran puesta en escena, llamaradas incluidas, que quedó un tanto deslucida al haber tocado a plena luz del día.

Sin movernos del Main Stage, esperamos la media hora que Mastodon tardó en salir a escena. Seguro que muchos habréis participado en algun debate con detractores de sus últimos discos, un tanto más asequibles para los oídos del gran público. Que conste que no soy uno de ellos y a pesar de sentirme más a gusto con su antiguo sonido, mas crudo y duro, creo que sus nuevos trabajos rebosan calidad. Además, la jugada les ha salido perfecta, porque en los últimos años han sumado un importante número de seguidores a su club de fans. Y, no nos engañemos: la música es un negocio. Volviendo al concierto, los de Atlanta sonaron increíblemente bien. Nada que ver con mi última vez con ellos en el Azkena Rock de hace un par de años. “Sultan's Curse”, “Ancient Kingdom” o “Andromeda”, fueron un buen ejemplo de que su último disco da sobradamente la talla. Si de favoritas hablamos, no puedo dejar de mencionar “The Wolf Is Loose”, “Divinations”, la celebrada, “Black Tongue”, y, sobre todo, “Blood And Thunder”, perteneciente a esa maravilla llamada “Leviathan”, que cerró el show.

Mastodon

Quién me iba a decir a mí en los 90 que más de 20 años después iba a poder ver a Rancid en semejante estado de forma. Durante casi hora y media, estos míticos californianos hicieron bailar, saltar y cantar a un Main Stage lleno a rebosar de fans de todas las edades. Precisamente, justo a mi lado se formó un pogo tremendo repleto de chavales que seguramente ni siquiera habían nacido en aquella época. No se dejaron prácticamente nada: “Radio”, “Roots Radicals”, “Maxwell Murder”, “Nihilism”, “Last One To Die”, “Salvation”, “East Bay Night”, “Tenderloin”, “Old Friend”, “Fall Back Down”, “Time Bomb”, “Ruby Soho”... Un revival en toda regla a base de punk y ska, que significó el concierto más divertido del festival.

Cambio radical el que dimos a continuación al pasar de la musica bailable de Rancid, al black metal de Mayhem. Atesoro en mi colección de discos “De Misteriis Dom Sathanas”, así que imaginaréis la ilusión que me hacía escuchar el disco íntegro, en directo. Pues menudo chasco. El sonido era pésimo, la voz no se oía y apenas se podían reconocer las canciones. Además, la puesta en escena tampoco es que ayudara demasiado: todos envueltos en túnicas negras, y enmedio del escenario un minúsculo ¿altar? con un par de velas. Si esto es en lo que se ha convertido el buque insignia del black metal, apaga y vámonos.

Nos dolió no ver a Obituary, pero estábamos muy cansados y aún nos esperaba la vuelta en coche, así que decidimos abandonar el concierto de Mayhem, el recinto y despedirnos de Viveiro hasta el año que viene.

Durante el trayecto de vuelta no pudímos dejar de preguntranos hasta donde puede llegar a crecer el festival. ¿Estará su futuro fuera de Viveiro? Sinceramente, esperamos que no y que todos podamos seguir disfrutando, año tras año, de la experiencia Resurrection Fest.

Texto: Ash Campbell
Fotos: Luis García

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