Ahora escuche mi voz.

Mi voz le ayudará y le llevará hasta un festival nacional que aun no existe, ya que acontece en otro tiempo, concretamente en 2016. Cada vez que escuche mi voz, con cada palabra y cada número, se situará frente a un escenario, más abierto, relajado y receptivo.

Ahora voy a contar de uno a diez.
Cuando llegue a diez, el festival habrá finalizado.

Uno. Es el primer día de festival y ya ha llegado al primer concierto. Hay dos individuos sobre el escenario. Son Majical Cloudz presentando su nuevo disco, "Are you alone?". El minimalismo instrumental deja espacio a la voz de barítono del cantante, que le inspira una profunda calma. Apenas finaliza el concierto, ya se encuentra frente al siguiente escenario, en el que una joven con aspecto de elfo se pelea con un tecado y un micrófono. Más tarde sabrá que es Grimes, que se encuentra al final de su gira europea. El concierto alterna temas bailables con piezas más experimentales que recuerdan ligeramente a Enya. Pero no se duerma en los laureles, el siguiente concierto aguarda.

Dos. Aun es el primer día de festival. Una mínima inquietud recorre su cuerpo ante la llegada de algunos de los conciertos más esperados del festival. Toca la dosis necesaria de revivalismo: Lush, baluartes del shoegaze, recorren las gemas de su carrera, todas aquellas que aparecen en su recién reeditado "Ciao! Best of Lush".

Tres. La nostalgia 90s, de alguna manera, no nos abandona: Massive Attack llevan meses presentando su nuevo disco, editado a finales del 2015, por Inglaterra y centro Europa. Usted lleva esperando este concierto toda la vida. Martina Topley Bird saca lustre a las no pocas perlas de una carrera brillante, mientras que Run the Jewels, que solo un par de horas antes presentaban su reciente nuevo álbum en algún otro escenario, son los invitados sorpresa. El concierto ha sido de una intensidad épica. Sus fuerzas se van agotando. Decide invertir la energía restante en el espectáculo del tándem Arca - Jesse Kanda, o lo que es lo mismo, la electrónica torcida del primero adornada con imágenes de mutantes líquidos de movimientos imposibles del segundo. Es hora de dormir.

Cuatro. El calor se extiende a través de sus brazos, hasta su hombro y su cuello. El segundo día de festival es aun más prometedor que el primero. Dan Bejar, o lo que es lo mismo, Destroyer, abren jornada para presentar "Poison Season". El canadiense medio andaluz ha pasado del culto minoritario a las portadas y emisoras de medio mundo. Usted disfruta principalmente de los temas del disco que le aupó al estrellato, Kaputt; las nuevas, ni fu ni fa. Basta un pestañeo para hayarse con fuerzas renovadas ante James Blake. Presenta, por fin, nuevo álbum: "Radio Silence", un puñado de nuevas composiciones sin grandes novedades sobre lo ofrecido en anteriores trabajos.

Cinco. Sus piernas y sus pies pesan cada vez más. Ha llegado al ecuador del festival con las fuerzas mermadas. Puntito de fiesta con los Gorillaz de Damon Albarn. Con 15 años a sus espaldas (parece que fue ayer), el repaso de sus singles en directo resulta muchísimo más divertido que ninguno de sus álbumes de estudio. Fiestote.

Cuando llegue a seis, estará en un nivel más profundo. Ahora, seis. Su último concierto de Tindersticks fue hace algo más de veinte años. Ha llovido. Este es el concierto reencuentro con un viejo conocido que ha cambiado, pero al que sigues reconociendo y queriendo. El nuevo disco, "The Waiting Room" apela a la frescura, energía y romanticismo de aquellos 3 primeros discos, de los que hay rescates puntuales. My Sister, Patchwork. A Night In.

Siete. Quiere ir a un nivel más profundo, más profundo. PJ Harvey repasa su ultimísima obra musical y poética, continuista en el desgarrador retrato de las guerras del mundo. El concierto cuenta con la colaboración a los visuales del fotógrafo y cineasta Seamus Murphy. La musa trágica sigue helándonos la sangre.

Ocho. Cada vez que respira es más profundo. Es el tercer y último día. Para empezar, deberá elegir entre Chromatics, Deerhunter y Julia Holter, todos ellos presentando nuevo disco en la misma franja horaria. Finalmente, su adn ochentero decide por usted, por lo que ya está en primera fila para ver por primera vez a Chromatics. Presentan su nuevo album, "Dear Tommy". Concluye que esta música funciona mejor al volante que en un festival rodeado de unos cuantos miles de personas. El ralamazo ochentero, lejos de diluirse, encuentra continuidad con Alan Palomo, aka Neon Indian. El delicioso batido de synth-pop, disco, reggae, funk y pop electrónico ochentero le resulta de lo más estimulante.

Nueve. Está flotando. Ya casi hemos llegado al final. Son 3 últimos conciertos. Los Libertines de un Pete Doherty más viejo y menos endrogado repasan los viejos y nuevos himnos para una juventud condenada. Se quita las gafas brevemente para limpiar los cristales de sudor. Unas décimas de segundo antes de volver a ponérselas ya está sonando el primer tema del nuevo disco de Radiohead. Ahí está Thom Yorke con su baile de san vito. Este es el mejor concierto del festival. Lo sabe antes de que comience y saborea cada uno de los 18 temas. Fin de fiesta con New Order. Pasan por su último disco de puntillas para centrarse en el grandes éxitos que todo el mundo espera, con una importante ración extra de temas de Joy Division. Los New Order del siglo 21 son un grupo mediocre con un directo aun más mediocre que vive de las rentas de un pasado glorioso. Pese a todo, ese pasado puede más y para cuando suena Love Will Tear Us Apart usted ya está incondicionalmente entregado a la nostalgia.

Cuando su mente llegue a diez, despertará.
Ha llegado a diez. He dicho, diez.

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