Este británico afincado en Berlín es un artista inclasificable a caballo entre escenas contiguas, sin encajar del todo en ninguna de ella: cercano al dubstep pero con tendencia al techno. Sin ir más lejos, su original mix-CD para Fabric ha demostrado ser mucho más que eso, un álbum oficioso de Shackleton lleno de material propio no editado. El cofundador de Skull Disco, que acaba de crear un nuevo sello propio (Woe To The Septic Heart) rompe a pedazos la pista con bajos de alta densidad, percusión ritual compleja, melodías hipnóticas y sensibilidad dub.

Entre el año 2005 y 2008 Skull Disco fue uno de los sellos más interesantes de la escena electrónica internacional. Shackleton fue su fundador junto al artista inglés Appleblim y durante esos tres años publicó algunos de los trabajos más interesantes de todo el movimiento dubstep, culminando con el imprescindible “Soundboy’s suicide note” (Skull Disco, 2008). Con un sonido tenebroso y ambiental, lleno de atmósferas fúnebres y percusiones tribales, Shackleton se posicionó como uno de los principales referentes de la escena junto a nombres como Burial, Benga o Kode9.

Tras el cierre de Skull Disco, su traslado a Berlín y las colaboraciones con nombres como Ricardo Villalobos (remezclándose mutuamente y tendiendo puentes entre estilos) o Mordant Music, el dubstep de Shackleton evolucionó alimentándose en su justa medida a base de ritmos techno y bajos aún mas potentes. Una evolución que tiene su primera parada en “Three ep’s” (Perlon, 2009) y donde Shackleton explota al máximo su personal universo lleno de atmósferas densas, ritmos percusivos y bajos intensos para romper barreras estilísticas y definir a la perfección un sonido único.

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