Pepo M., que también ha sido parte de los extintos Garzón y que forma parte de Nine Stories y Buena Esperanza, es el motor de una banda en la que han participado muchos músicos que han ayudado a definir una discografía que dejó buenas entregas para Acuarela. En “Peores Cosas Pasan En El Mar” (2011), se reafirma el pop con actitud de un compositor que, dejando títulos como “Las Pistas Falsas Conducen Al Desamor”, “Si Pudiste Con Tanto Dolor, Podrás Con Esto” o “Cuídate, Cowboy!”, con el gran aporte de Alondra Bentley, va colocando sus ladrillos a una vibrante estructura.

Como bien dicen en la página de su sello, Gran Derby, siempre hay cosas que están ocurriendo en The Secret Society, siempre está en proceso de cambio y actividad.
Han pasado casi tres años desde que vio la luz Sad Boys Dance When No One’s Watching, primer disco de The Secret Society. Aquel fue un trabajo importante para Pepo M. (en realidad la única persona fija detrás de esta cambiante sociedad secreta por la que han pasado gente como Frank Rudow de Manta Ray y JR, o Remate) por muchos motivos: fue considerado Mejor Disco Nacional de 2005 por Go Mag por delante de gente como Nacho Vegas, Enrique Morente o Sr. Chinarro; consiguió críticas en medios internacionales como Rolling Stone o Les Inrockuptibles en Francia, Uncut en Inglaterra o Rif Raf en Bélgica; hizo miles de kilómetros tocando, solo o con sus inseparables Andrés Perruca (batería) y Javier Vicente (guitarra, lapsteel y piano); visitaron unas cuantas veces muchas ciudades españolas y volaron a Portugal, Austria, Rusia, Francia o Bélgica; compartieron escenario y giras con bandas como Standstill, Arab Strap, Dominique A, Magnolia Electric Co., Tara Jane O’Neil, Destroyer, Frog Eyes, 12Twelve (muchas veces) o Last Days of April, por nombrar algunas; participaron en festivales como el Primavera Sound, el FIB, el Tanned Tin, el Sant Feliu Fest o el South Pop y, sin duda, dejaron un buen puñado de amigos, bandas y medios sintiéndose cercanos a su música. Una música que siempre ha tenido algo que cuesta explicar.

En octubre de 2008 y The Secret Society tienen lista nueva munición, encerrada en otro de esos nombres largos que tanto le gustan a Pepo: I Am Becoming What I Hate the Most (Me estoy convirtiendo en lo que más odio). Así de explícito y así de rápido: 10 canciones en apenas 35 minutos. Y que se prepare quien se tenga que preparar, porque este disco no es, en absoluto, un disco más. No es una continuación. No es un disco fácil. No es un disco de folk. No es un disco adulto, ni ñoño ni de confirmación. I Am Becoming What I Hate the Most es un disco que va más allá incluso de las expectativas creadas por su anterior. Es rabia, es oscuridad, es pena, es duda, es invierno y verano. Impresiona encontrar tantos matices en una obra tan corta. Y es sorpresa: cinco de las diez canciones están escritas en castellano, escondidas tras un nombre en inglés. Una forma de escribir sin imposturas, directa, verdadera. Una manera inmejorable para que Pepo ingrese con honores en el club de los conversos a su lengua materna (qué ironía). En ese camino hacia la normalización y su propia forma de entender la música, The Secret Society nos ha dejado esto. Y I Am Becoming What I Hate the Most es un disco tan honesto que escucharlo te hará sentir sucio y, sin duda, volverá a llevar a Pepo y a los suyos a sitios que todavía no conocen, les hará cruzarse con bandas que admiran y volverán a dejar un reguero de satisfacciones, emociones y gente rendida. Todo desde la pequeñez y la honestidad: así es como se hacen las cosas que duran para siempre.

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