Compositor, pianista y habitual asistente de sonido en los estudios de grabación. Co-productor y teclista en el último album de Coldplay y con una larga lista de colaboraciones con artistas que no dejan de llamar a su puerta para compartir su tiempo, de Brian Eno a Herbie Hancock pasando por Four Tet, David Holmes o Massive Attack entre muchos. Jon Hopkins es uno de los artistas de mayor proyección de la actualidad, un niño prodigio del piano que a los 16 años trataba de combinar la disciplina del prestigioso Royal College of Music con su obsesión por los sonidos electrónicos, una continua lucha entre la influencia de compositores como Maurice Ravel y el acid o el drum’n’bass.

Ya en su primer álbum, Jon derrochaba sabiduría en el tratamiento de las texturas y sonidos, pero es a partir del segundo álbum donde adquiere una destreza que roza la genialidad. Contact Note respira más dinamismo y gráciles melodías, es un disco de esos de música electrónica que te llegan desde la primera escucha. “Insides” (Domino Records, 2009) fue su confirmación como músico, la revelación y puesta en escena de su personal sonido. Siempre inquietante, la música de Jon Hopkins transciende continuamente géneros y etiquetas, situándose por encima de todas a base de melodías brillantes, muros de sintetizadores, tensión y bajos amorfos. Su perfecto dominio de la composición y de un instrumento tan fundamental como el piano planea sobre toda su obra enriqueciéndola en una explosiva mezcla de frialdad digital y texturas sutiles, de IDM fulminante y modern classical futurista. El encanto de la musica instrumental es igual al poder descomunal de una carta en blanco. Pareciera que no ocurre nada para que ocurra todo. 2010 fue el año en que vio la luz “Small craft on a milk of sea” (Warp Records, 2010), su trabajo a medias con el todopoderoso Brian Eno y “Monsters” (Domino Records, 2010), su puesta en escena como compositor de bandas sonoras y que le sitúa también en este campo, como uno de los nombres a vigilar muy de cerca en el futuro.

Adentrarnos en el vacio de la posibilidad: eso es leer una carta en blanco y eso es, también, escuchar con oido, atento y creador, música instrumental como la de Johann Johannsson o Jon Hopkins, que prescinde del don de la palabra para materializar mundos diferentes: aquellos perdidos por la bruma de la memoria, otros cristalinamente utópicos o algunos tan ininteligibles como una carta en blanco. Escuchen con atención el sonido del silencio, donde vibra el instante, la plenitud del mundo y sus formas.... Luz a través de las venas...

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