Alcohol, drogas, aglomeraciones, noche, emociones a flor de piel… el marco de un festival se antoja un espacio proclive al desastre y, por extraño que pueda resultar, la seguridad parece primar casi siempre. Sin embargo, la seguridad de las mujeres en esos espacios sigue siendo la gran asignatura pendiente de muchos festivales. El aumento de las agresiones sexuales y de la violencia machista en España -o el aumento de las denuncias- y la falta de protocolos definidos en esos recintos ha hecho que desde hace algún tiempo colectivos feministas y voluntarias estén promoviendo la instalación de 'puntos violetas‘, espacios de ayuda a la mujer en los que se encuentran integrantes de colectivos feministas especializadas en prevención y asesoramiento contra agresiones machistas. Los protocolos se consensúan entre los colectivos, que se ponen en contacto para intercambiar ideas y experiencias. No se trata solamente de un lugar desde el que ayudar a las víctimas de agresiones machistas, sino de una forma de introducir la concienciación feminista en los eventos musicales y las artes escénicas.

El precursor en estos puntos de atención fue el Festivern, el encuentro para celebrar el final de año que se celebra en Tavernes de la Valldigna. Bajo el sello Resistencia Feminista València, los distintos colectivos que gestionaron el espacio denunciaron haber contabilizado más de 25 agresiones en los tres días del festival. A este festival siguieron otros como el Leyendas del Rock, Resurrection Fest, Espiga Rock, Rabolagartija, MareaRock, Arenal Sound o el Rototom Sunsplash. Sin embargo, la mera creación de estos espacios no es suficiente si no va acompañada de un apoyo firme por parte de la organización de dichos festivales. Numerosos testimonios condenan la dejadez por parte de la seguridad privada de los eventos ante denuncias de abusos, por no hablar de los insultos que tienen que aguantar las mujeres encargadas de estos espacios por parte del público masculino.

Y es que da la impresión de que para algunos festivales esto del feminismo y los puntos violetas no es más que un trámite algo engorroso para que les dejen tranquilos. No hace falta buscar mucho para encontrar casos de sexismo flagrante en el mundo de los festivales: en el FIB 2017, sin ir más lejos, durante el concierto de Red Hot Chilli Peppers, el realizador enfocaba a las chicas en bikini y, con la complicidad y presión del público, buscaba que enseñaran los pechos. Si la chica se desnudaba, era aplaudida; si no, abucheada. Retrasmisión en directo en macro pantalla mediante.

Al otro lado se encuentran los festivales en los que ondea la bandera del feminismo con orgullo, muchos de ellos eventos pequeños gestionados con pocos medios en los que no solo se buscan espacios seguros, sino que además se lucha por la visibilización de la música hecha por mujeres. Entre ellos queremos destacar:

Empower Music Fest, que en 2018 celebró su primera edición para demostrar que es posible confeccionar un cartel completo con todas sus bandas integradas, al menos, por un 50% de mujeres, ofreciendo un nivel de calidad altísimo.

Esperanzah! World Music Festival, un festival veterano que en su décimo aniversario presentó la iniciativa “Esperanzah es Muher” con la intención de visibilizar a la mujer en el mundo de la música, contando con un cartel 100% femenino.

Truenorayo Fest, un festival que hace del “hazlo tú mismo” su bandera y que apuesta firmemente por la música y la ilustración nacional con especial atención a grupos más o menos vinculados con la escena underground y la música independiente con una fuerte presencia de la mujer sobre el escenario.

Bioritme, un punto de encuentro entre personas con inquietudes de cambio hacia un mundo mejor, más sostenible y más justo. Se trata de uno de los festivales más paritarios de nuestro país, un espacio específico para la reflexión donde se abarcan temas que pueden ir desde la situación de las personas refugiadas hasta el feminismo.

Estrogenfest, festival feminista gratuito cuyo objetivo es dar visibilidad a mujeres artistas, ya se dediquen a la música, escultura u otras expresiones artísticas reivindicando a la vez la igualdad de género.

Primafest, un festival de música valenciana ecológico y sostenible que se celebrará por primera vez el 13 de abril de 2019 en la localidad de La Eliana. Están previstos actos y talleres para reforzar las prácticas ecologistas como el reciclaje y la reutilización, pero también otras actividades donde el feminismo, el movimiento "sin plásticos" o el fomento de la economía en valenciano serán una constante.

Rock en Femenino, festival cuyo objetivo en poner de relieve la importancia y el protagonismo de la mujer en la sociedad, destacando su presencia en la cultura y la música en general y en el rock en particular. Asimismo, el Rock en Femenino se consolida como evento solidario, pues en cada edición se destina una parte de la recaudación a una ONG que realice una destacada labor social.

Muchos otros quedaron por el camino o su continuidad no está asegurada. Pero su mera existencia, por breve que fuera, ha servido para hacer ruido y que otros festivales grandes -hola PS, qué tal Sónar- se pongan a hacer los deberes, elaboren carteles más paritarios y tengan en cuenta a la mujer, tanto encima del escenario como entre el público. Descubre las fichas de todos estos festivales al final de esta página.

Desde FanMusicFest siempre apostaremos por festivales libres de agresiones machistas, en los que ninguna mujer sienta miedo y ningún hombre lo provoque.

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