Toda la atención del sector de la música en vivo estaba puesta en el Consejo de Ministros celebrado el pasado martes 5 de mayo. Ante la dramática situación que se está viviendo en estos momentos, se esperaba con impaciencia que el gobierno anunciase cuál es el marco normativo que se aplicará a la celebración de grandes eventos durante este verano debido a la pandemia de Covid-19.

El ministro de Cultura José Manuel Rodríguez Uribes, en rueda de prensa posterior a dicho Consejo de Ministros, anunciaba la aprobación de un decreto que recoge diferentes tipos de ayudas por valor de 76,4 millones de euros para proteger a todo el sector cultural. Sin embargo, sobre el asunto concreto de la celebración de festivales, el ministro se limitaba a trasladar que habrá que esperar para tomar decisiones, siempre en función de la evolución de la pandemia y atendiendo a criterios sanitarios. Resumiendo, el panorama festivalero continúa en stand by, a la espera de medidas concretas por parte del Gobierno que permitan aclarar el futuro inmediato del sector.

La Federación de la Música de España manifestaba en un comunicado su descontento con respecto a este punto al considerar que las medidas presentadas “relegan a este sector y muestran un claro desequilibrio en el tratamiento de la industria de la música en relación a otros sectores de la cultura. En este sentido, no se ha incluido un tema crítico para la supervivencia de la música en vivo como es la aplicación de la causa de fuerza mayor para permitir una gestión ordenada de la cancelación y el aplazamiento de los eventos musicales, o la gestión de la devolución del importe de las entradas de estos eventos llegado el caso”.

Esto quiere decir que, por el momento, muchos festivales (en especial los macroeventos que se celebran en los meses de julio y agosto) seguirán sin aclarar si se mantienen en fecha u optarán por aplazarse o cancelarse. Es más que comprensible esta resistencia a tomar decisiones sin contar con una resolución determinada de la administración, teniendo en cuenta la cantidad de contratos con bandas, proveedores, patrocinadores, etc. que se verían afectados por la cancelación de un evento de este tipo. No obstante, y aún sin las medidas gubernamentales requeridas, hay quien ha decidido cancelar unilateralmente o posponer hasta 2021 para evitar problemas. Para completar la foto, también hay eventos que se han aplazado sine díe, e incluso algunos pospuestos a fechas poco realistas, lo que da idea del caos en el que está sumido la industria de la música en directo.

En definitiva, a nadie se le escapa que es altamente improbable que puedan celebrarse eventos multitudinarios este verano, pero es necesario contar con un marco legal claro para poner orden en el sector. Los promotores necesitan saber a qué atenerse para tomar decisiones muy difíciles, y también para poder resolver las dudas de un público que no acaba de entender qué está pasando. Llegado el momento y de acuerdo a la normativa vigente, los festivales podrán ofrecer devoluciones y cambios de entradas, así que toca tener paciencia mientras todo se resuelve. No perdamos de vista que lo más importante es garantizar la salud y la seguridad de toda la población.

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