Llega el mes de junio y con él una nueva edición del Otero Brutal Fest (la sexta nada menos), un festival que un año más vuelve a hacer honor al contundente adjetivo incluido en su nombre, para mayor disfrute de sus asistentes.

Con el cielo gris y amenazando lluvia llegamos al parque del oeste de Oviedo, lugar en el que por tercer año consecutivo se celebra el festival. Las instalaciones del mismo estaban distribuidas de forma muy similar a la del año pasado: mercadillos (algunos solidarios como los que vendían artículos en apoyo a los enfermos de cáncer o al movimiento feminista), stand de merchandising, comida para todos los gustos y sensibilidades (sigo siendo el fan número uno de las vegaburguer), los típicos wcs químicos y una gran carpa con barra de bebidas para resguardarse del mal tiempo y disfrutar de los conciertos.

Nos situamos frente al escenario cuando Hummano ultima preparativos para saltar al escenario. Esta es una gira muy especial porque con ella ponen punto y final a la historia de la banda. Tristemente, el escaso público que había a esas horas se mostró tímido a pesar de la insistencia de los miembros del grupo de que se acercaran al escenario y participaran del show. El sonido excesivamente saturado tampoco jugó en su favor y ensombreció el potente deathcore que se puede escuchar en sus discos. Aún así, la banda no se achicó y se mantuvo fuerte, dejándose la piel y sin ceder ni un ápice a los contratiempos mencionados.
Las camisetas de Anthrax, Exodus y Cannibal Corpse dejaban entrever por donde iban a ir los tiros con Evil Impulse: groove/thrash metal con unas más que evidentes influencias de Pantera, tanto en la parte instrumental como en la vocal. Muy interesante su último disco, “The Unbroken Ritual”, que ha resultado ser uno de mis favoritos de entre de los últimos lanzamientos de metal nacional. 11 trallazos que demuestran que no hace falta irse a buscar fuera de nuestras fronteras, que en España sobra calidad y que es un despropósito que grupos como este tengan que autoproducirse los discos. En directo sonaron sumamente contundentes y su cantante supo demostrar su soltura tanto con los guturales como con los tonos más agudos. Con respecto al sonido decir que fue mejor que el de sus predecesores, aunque tampoco llego a ese punto óptimo, quedando algunos solos deslucidos por no apreciarse todo lo bien que debieran. “Judge And Hangman”, “The Unbroken Ritual” o “The Last Breath”, pertenecientes todos a su último trabajo, fueron de los temas que más disfruté.
Los siguientes en subirse al escenario fueron Cannibal Grandpa, uno de los máximos representantes del deathcore nacional aún contando solo con un par de discos. “Septum Signa Inferno” es el nombre de su último trabajo editado para el que han ido un paso más allá introduciendo elementos y sonidos que los acercan en algunos momentos al black metal, resultando en definitiva un disco muy oscuro. A pesar de tener algunos pequeños problemas técnicos al comienzo del concierto, disfrutaron de un sonido que parecía ir in crescendo en calidad a medida que avanzaba la jornada. Su set list se centró principalmente en el antes mencionado “Septum...” del que extrajeron temas como “The Empire Of The Snake”, “Genesis” o “Mandinga”. Muy destacado también “Gray Man” de su primer trabajo. Conciertazo.
Los irlandeses Gama Bomb fueron los encargados de poner al festival la siempre imprescindible pizca de crossover. Su estilo rápido y divertido hace que no puedas dejar de “guitarrear” y moverte y, como a esas alturas la ingesta de cerveza ya hacía su efecto, para el que escribe acabó siendo una fiesta absoluta. Su vocalista, que se presentó en el escenario con un traje amarillo bastante estrafalario, se mostró en todo momento muy comunicativo con el público: animaba a corear al más puro estilo Fredie Mercury y siempre presentaba las canciones con un pequeño y divertido speech. Pudimos escuchar “Time Crime”; la escueta“OCP”, para la que el vocalista pidió la colaboración del público para cantar; “Hammer Slammer”; “Sentenced To Thrash”; “Thrashaholic”, en la que se interesó por cuantos bebedores de cerveza había en la sala… En definitiva, uno de los conciertos más divertidos e inducidores al pit de la jornada.
De Desakato conocía casi todos sus singles, pero no fue hasta saber que tocaban en el festival que me metí más a fondo en su música. Me encontré entonces con una banda que resulta muy accesible desde las primeras escuchas y muy difícil de definir con una sola etiqueta. La mezcla de sonidos rock, punk, hardcore (e incluso indie rock) unidos a la disparidad de las voces de Pepo y Pablo, y a una base rítmica y una guitarra solista más que notables forman, desde mi punto de vista, la personalidad del grupo asturiano. Desde el minuto uno salieron a comérselo todo con una actitud desbordante, sobre todo Pepo, que además de poner el punto hardcore con su agresivo tono de voz, no dejó de bajar a cantar con las primeras filas e incluso se lanzó sobre ellas en un par de ocasiones. Sonaron tan estupendamente bien y pusieron el listón tan alto en audiencia y respuesta del público que ningún otro grupo, en ambos días de festival, logro superar el éxito de su actuación. Comenzaron con “Humo Negro”, tema que abre su EP “Antártida” (muy recomendable los vídeos que tienen subidos en Youtube interpretando los temas del disco). A esta le siguieron “Octubres Rotos”; “Trompetes De Xericó”; “Animales Hambrientos”, en la que animaron a las féminas asistentes a hacer un pit al grito de “¡vosotras sois nuestra manada!”; “La Ira De Los Hambrientos”; “Tiempo De Cobardes”; “Fueu Y Solombres”, en la que pidieron el asturiano como lengua oficial; “La Cura”; “Heridas Abiertas”... También invitaron a Titi Muñoz (vocalista y guitarra de Posession, que ha colaborado con la banda en varias ocasiones) a subir al escenario a tocar con ellos, animaron a hacer circle pits “hasta hacer un puto agujero en el suelo”, organizaron un wall of death… un fiestón absoluto.
Les tocaba el turno a The Casualties, la popular banda punk/hardcore que recalaba en el Otero a tan solo una fecha de terminar su gira española. De los neoyorkinos obtuvimos lo que esperábamos: temas rápidos, rabia en la actitud y esas cresta de colores imprescindibles en todo punk que se precie de serlo. “Riot”; “Unknow Soldier”, con todo el respetable haciendo los coros a petición de su nuevo vocalista, David Rodriguez; la cañera “War Is Business”; “Resistance”; “Made In N.Y.C” o “Do You Wanna Dance” fueron muestra de ello. Merece mencionarse el “fuck Trump” que todos coreamos y que sirvió como homenaje al polémico presidente.
Hacer death metal y ser sueco es de por si una buena carta de presentación. Ese fue mi pensamiento cuando el festival confirmó a Grave, grupo hasta entonces desconocido para mí. Los tipos son unas bestias, pero el sonido excesivamente alto fue el empujoncito que necesitamos para ir a cenar y descansar un poco.
Si Casualties son representantes del punk más agresivo, Lendakaris Muertos se llevan de calle el más divertido, el que te hace bailar y el que constantemente te pone una sonrisa en la cara. Contribuye mucho a ello Aitor, su vocalista, que interacciona sin descanso con el público animando a que sea tan protagonista del show como ellos mismos. Los temas del grupo, de letras fáciles pero efectivas a más no poder, se sucedieron de forma vertiginosa: “El Último Txakurra”, “Detector De Gilipollas”, “Speederman”, “Fuímos Ikastoleros”, “Estamos En Esto Por Las Drogas”, “E.T.A, Deja Alguna Discoteca”, “Oso Panda” o “Gora España”, con Aitor con la camiseta de la selección de fútbol puesta y el consiguiente recochineo, fueron algunas de las canciones más celebradas por un público que saltó y cantó hasta la última nota.

Nuestro primer concierto del sábado fue el de Bloodhunter. Procedentes de tierras gallegas, practican un death metal que algunos ven con muy buenos ojos para ocupar un puesto importante dentro de la escena de metal extremo estatal. No es mi caso. Si bien es cierto que su último disco, “The End Of Faith” suena muy potente, me da la sensación de que no son capaces de llevar esa misma fuerza al directo. La pregunta es ¿tendrían la misma popularidad si su vocalista no hubiera participado en La Voz?
Black Panda, sin embargo, me encantaron. Un par de voces desquiciadas, unas guitarras y una base rítmica muy hard rockera, actitud punk y unas letras críticas y cachondas a partes iguales consiguieron que los de A Coruña dejaran muy buen sabor de boca. “Los Surfistas Nazis Deben Morir”, fue uno de sus temas más celebrados.

De The Black Panthys Party me declaro fan absoluto. En apenas una hora tuvieron tiempo de dar cera a Marichalar, al rey emérito, a la ley mordaza, a Froilán, a Rajoy, a Errejón e incluso a la policía que la jornada anterior había estado cacheando (con perros) a la gente que entraba y salía del festival. “El Rey No Es Gay. Se Folló A Barbara Rey”, “Guerra Antisistema (robar supermercados y gasolineras), “Lucy y Fer”, “Bic Naranja Escribe Fino. Bic Cristal Escribe Amonal”, “Ñiñigo Errejón”, “Ginecología Autogestionada”, ambas partes de “Colegio De Educación Especial Infanta Elena”, “Mariano Pignoise”… muchas de ellas cantadas por su vocalista (y showman) entre el público, nos hicieron cantar, reír y disfrutar de lo lindo. Como ellos mismos dicen, si estás cansado de actitudes normales, de estereotipos musicales y de bandas correctamente incorrectas quizás puedas decir que The Black Panthys Party es la mejor banda punk hxc, calidad/precio, de la historia.

Las primeras notas hardcore del sábado corrieron a cargo de Knuckledust, una veterana banda británica formada en los años 90. Con un sonido muy potente y la clásica actitud de su estilo, repasaron temas de varios de sus discos tales como “Lost Politics” de "Songs of Sacrifice", “Frontier Soldier” de "Promises Confort Fools" o“Two Faced Fake” de "Time Won’t Heal This". Mantuvieron también una actitud muy cercana al público, dirigiéndose a nosotros varias veces en un aceptable castellano y, por supuesto, pidiendo circle pits casi de continuo.
Aunque si he de elegir entre hardcoreros creo me quedo con los holandeses No Turning Back. Mucho más acelerados y agresivos no dieron ni un momento de respiro con un repertorio mucho más punk; en ocasiones casi metálico. “Take Your Guilt”, precedida de la habitual intro, dio luz verde a un setlist de canciones cortas y muy rápidas (un par de minutos de media) que casi solapaban unas con otras. “Go Away”, “Sick Society”, “Destination Unknow”… y todos los miembros de la banda saltando y moviéndose por el escenario, avivaron unos pogos que apenas cesaron hasta finalizar el show.
Las bestias holandesas de Sinister hicieron un alto en el rumbo punk/hardcore predominante hasta ese momento para darnos una buena ración de death. Con multitud de cambios en sus filas, Adrie Kloosterwaard (vocalista ahora y batería por aquel entonces) es el único superviviente de la formación original que inició su andadura a finales de los 80. Su voz, que alcanzaba unos guturales cercanos al “gruñido” propio del grindcore, acojonaba. Un placer también ver alternarse los solos de los dos guitarras solistas, como si hablasen el uno con el otro a través de sus respectivos instrumentos, siendo el recién llegado, Michal Kralak, mi favorito. De entre los temas de su setlist me quedo con la imprescindible “Neurophobic” y esa intro propia de una peli de terror. Brutales también “Blood Ecstasy”, “The Grey Massacre” y “Sadistic Intent”.
Turno para Slapshot. Los cinco o diez minutos que me pasé haciendo fotos a pie de escenario me sirvieron para darme cuenta de la buena forma en la que se encuentra Jack “Choke” Kelly. Hay que entender que este veterano de la escena hardcore de Boston ya estaba sobre las tablas antes de que nacieran muchos de los que estaban en el pit de las primeras filas. El concierto pinta bien, pero hay que hacer una parada para cenar y la vegaburguer espera.
Era mi primera vez con los Entombed A.D de Lars Göran Petrov y la emoción de escuchar sus míticos temas en vivo chocaba con la rabia (o tristeza) por esa contienda legal que lo mantiene separado de sus antiguos compañeros. Pero como dice el refrán “más vale pájaro en mano”, y el poder disfrutar de Petrov en directo es disfrutar de una de las voces más representativas de ese death con denominación de origen que es el death metal sueco. Lo cierto es que el tipo se ha sabido rodear de unos músicos realmente solventes. Me gustó especialmente el que más tiempo hace que le acompaña: el virtuoso guitarrista Nico Elgstrand. De los clásicos de Entombed tocaron “Revel in Flesh”, “Left Hand Path”, “Living Dead”, “Wolverine Blues”… a la vez que hubo tiempo también para temas compuestos por la nueva formación como la cañera “Second To None”, de su primer álbum "Back To The Front". Una vez terminado el concierto, charlando y comentando los detalles, alguien comentó que el sonido no había sido bueno. Tal vez depende la situación en la que te coloques con respecto al escenario porque para mi estuvieron estupendamente bien.

El cierre del festival le tocó a Xentrix, un grupo de thrash británico de fácil escucha que en ciertos momentos recuerda a los antiguos Metallica. Con Chris Astley fuera del grupo desde hace casi un año, la voz cantante (nunca mejor dicho) y la guitarra estuvieron a cargo de Jay Walsh, que cumplió sobradamente con el rol de frontman. Su thrash, rápido y sin contemplaciones, gana en el directo y resulta casi imposible no sacar la púa imaginaria y "guitarrear" canción tras canción. Quisieron comenzar el concierto con la intro de Terminator, que serviría también como introducción a “Dark Enemy”. Le siguió “Balance Of Power”, “The Human Condition”, “Questions”, “Reasons For Destruction”, “For Whose Advantage”… para acabar con “No Compromise”, perteneciente a su primer trabajo "Shattered Existence", al que dedicaron la mitad de un repertorio calcado (incluso en el orden de las canciones) al que viene siendo habitual en sus últimos conciertos.

¿El año que viene más Otero? ¡Ojalá que sí!

Texto y fotos: Ash Campbell

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