Azealia Amanda Banks (Harlem, Nueva York) es una una rapera y compositora estadounidense conocida por el sobrenombre de "Miss Bank$".

Un sencillo videoclip en blanco y negro y un hit de los que hacen época. Así fue la presentación, de devastadores efectos, de la neoyorquina Azealia Banks. Meses después, "212" sigue siendo un hit a escala mundial, y muchos cuentan los días hasta que llegue su próximo EP "1991" (su año de nacimiento) y su disco de debut, "Broke with Expensive Taste".

Ex alumna del prestigioso La Guardia High School of Performings Arts, Azealia creció escuchando por igual a mitos femeninos del rap como Lil" Kim y bandas de rock como Interpol (de quienes ha realizado una versión) o Bloc Party. Ahora trabaja codo a codo con productores como Paul Epworth o Diplo, con quien ha firmado su canción más reciente, "Fuck Up The Fun" y Karl Lagerfeld la reclama para sus desfiles.

Cuando A$AP Rocky empezó a generar ruido de fondo en la escena hip hop hace un par de meses, hasta la eclosión final de su celebridad con el lanzamiento de la mixtape LIVELOVEA$AP, uno de los motivos que despertaron más curiosidad e interés de su discurso era la deslocalización deliberada de su sonido. Nacido y criado en Harlem, una de las zonas calientes del rap neoyorquino, A$AP se desvinculaba de sus orígenes y su radio de acción, toda una herejía si te dedicas a esto en la Gran Manzana, para hacer públicas unas canciones que contenían influencias e ideas cruzadas de desconcertante eclecticismo y variedad. Para algunos simplemente se trataba de una anomalía, pero para otros era el ejemplo más explícito posible sobre la definitiva globalización sonora y también conceptual del género en Estados Unidos.

Y es que en paralelo a su irrupción e inmediata propagación mediática, los cazadores de nuevos talentos y rastreadores incansables de diamantes en bruto ya tenían un segundo as en la manga para refrendar este cambio de tendencia.

Una de las grandes aportaciones de Internet es que ya no es necesario esperar a que un artista publique un primer single para situarse en el ojo público. Basta un vídeo en Youtube, alguna canción en Myspace o en Soundcloud y una actividad constante en Twitter o Facebook para disponer de más currículo, entradas en blogs y webs y seguimiento que muchos grupos con un álbum editado.

Azealia Banks hace cuatro días que está negociando su primer contrato con una multinacional, no tiene ni un solo single oficial publicado y está en una edad en que la idea de un futuro brillante en la música tiene más apariencia de sueño que de realidad al alcance de la mano. Pero nada de eso ha impedido que su nombre esté en boca de todos y que nadie ponga objeción alguna en señalarla como una de las grandes promesas de 2012. No hace falta tener las dotes adivinatorias de Sandro Rey ni haber cursado un master en Harvard para sumarse a esta corriente de opinión: basta escuchar 212, la canción con la que se ha dado a conocer masivamente y con la que los medios de todo el globo, del NME a Pitchfork, se han entregado a la causa, para entender que aquí tenemos algo.

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