El disfrute de un concierto en un festival tiene una naturaleza tan vinculada a factores extra-musicales, que elaborar una lista con lo mejor del año se convierte en un ejercicio de rigor. Obviar la compañía o la falta de ella, tratar de borrar de tu mente el mar de teléfonos móviles o las tertulias paralelas, ignorar a varios miles de personas botando al unísono o disociar la fuente de sonido del efecto de los estupefacientes sobre tu cerebro son, todos ellos, ejercicios de abstracción tan imposibles como indeseables. De manera que unas circunstancias pueden llevarte a disfrutar enormemente de un concierto mediocre, mientras que otras circunstancias diferentes te pueden arruinar una de las actuaciones del año… es parte del encanto de un festival, lo tomas o lo tomas. A continuación, una lista desordenada y poco rigurosa con 20 de las actuaciones festivaleras en territorio nacional más sabrosas del 2014. Sin duda no están todas las que son, pero creemos honestamente que son todas las que están.

Nuevos valores. Belako (Bilbao BBK Live y otros 11 festivales). Está claro que tocar en casa y en prime time (22:45) ayuda y mucho a tener una audiencia numerosa, hasta el punto de conseguir congregar a más gente que otros conciertos a priori con más tirón; pero es que la cosa no era para menos. Los temas de su disco de debut, “Eurie”, sonaron frecos y con garra, post-punk y new wave de la vieja escuela interpretados por cuatro jovenzuelos con muchas ganas y más actitud. La gente responde y pronto nos contagiamos de la energía que flota en el ambiente. Sarna con gusto no pica. A seguir muy de cerca.

Nostalgia 90s. Todos los años sucede: tres o cuatro popes de la década anterior regresan al futuro para poner los puntos sobre las íes y dar una alegría a nuevas y viejas generaciones. El 2014 nos trajo al menos cinco grupos de los años noventa para recordarnos a aquel que algún día fuimos: Massive Attack (Sónar, Low Festival), sin nuevo disco desde el ya lejano y estupendo "Heligoland", repitieron un espectáculo que, por visto, no deja de ser menos impresionante: imposible evitar el escalofrío frente a la magia digital de composiciones atemporales como "Angel" o "Teardrop", que se entremezclaban en nuestras cabezas con mensajes sociales desplegados en pantallas LED a sus espaldas. James (F.I.B.), crónica de un éxito anunciado: inexplicablemente programados a las ocho de la tarde, en una selección tan exquisita como breve, intercalaron temas de su nuevo disco con clásicos (cerraron con "Laid" y "Sit Down"), dando tal vez el concierto más emocional del festival... a Tim Booth (cantante, danzante y actor inglés de... 54 años! Fuente: Wikipedia) que le pongan una street en Inglaterra o una calle en Benicàssim, pero que le pongan algo. Beck (dCode), que sorprendió a propios y extraños dejando la presentación de su nuevo disco para otra ocasión (solo tocó un par de temas del mismo) para interpretar un grandes éxitos de los que hacen historia: "Devil’s Haircut”, “Black Tambourine”, “Loser”, “Girls”, “E-Pro”, “Sexx Laws” o “Where it’s At”… mejor concierto del dCode y uno de los conciertos del año; sólo queda desear que siga girando en 2015. Respecto a Nine Inch Nails (Primavera Sound), dieron un espectáculo apabullante de principio a fin, toda una lección de lo que debe ser un concierto de rock: Luces, sonido, actitud, canciones, rabia, riesgo, control, momentos de exultante belleza compaginados con otros de furia desgarradora, música electrónica, industrial, rock, samples, guitarras eléctricas y la voz de un Reznor tan entregado como el público. En ese mismo festival y en ese mismo escenario, un día antes, tuvo lugar la esperadísima actuación de Slowdive, concierto imbuido en esa nostalgia noventera señalada al comienzo del párrafo. Guitarras abrasivas, voces etéreas, ritmos cannábicos, bajos profundos… un auténtico catálogo shoegaze preciosista ejecutado con guante de seda. Para paladares exquisitos.

Presente pluscuamperfecto. Arcade Fire (Primavera Sound). Los canadienses han sido capaces de mantenerse fieles a un ideario musical personal e intrasferible sin renunciar en ningún momento a una sana y necesaria inquietud. El golpe de timón estilístico que ha supuesto "Reflektor", aporta a sus directos un aire fresco muy necesario y disfrutable. Cabezudos (Papa Francisco incluído), Mr. Reflektor (un tipo mimetizado en una bola de espejos), bailes cariocas, la acostumbrada dosis de coros por parte de un público sediento de épica y, ante todo, un repertorio de los que quitan el aliento son algunos de los elementos que convierten un concierto de Arcade Fire en 2014 en una irresistible fiesta total: Resistirse es inútil. Sólo cabe esperar que no se les atragante el éxito.

Futuro. Robert Henke "Lumière" y Herman Kolgen (L.E.V.) Desde el inicio de su andadura, allá por el año 2007, el Laboratorio de Electrónica Visual ha ido haciéndose un hueco entre las propuestas artísticas más interesantes de este país. Y ese hueco se lo han ido ganando a pulso, paso a paso, edición tras edición, con un exquisito acierto a la hora de escoger las propuestas más inquietas y un evidente amor al detalle. Todo esto les convierte en un referente nacional de primer orden entre los festivales que cubren el panorama interdisciplinar de la música electrónica y las artes visuales. Cuatro láseres proyectando geometrías de creciente complejidad a medida que la música evoluciona. EBM de nueva generación con toques techno y reminiscencias de drum'n'bass hicieron que la mayor parte del auditorio se pusiese en pie primero para bailar y después para aplaudir al gran triunfador del festival: Robert "Monolake" Henke. Por su parte, el canadiense Herman Kolgen presentó su espectáculo "Seismik". Unos espectaculares visuales (gráficos de terremotos, texturas de rocas, aviones retenidos por cables salidos de ninguna parte...) respondían a las variaciones de lo que parecía la banda sonora del apocalipsis tectónico-digital. Hubo algún momento tedioso en la parte central de la performance, preludio del brillante final noise con el que cerró. Sobresaliente.

El apocalipsis va a llegar. Godspeed You! Black Emperor (Primavera Sound): Constructores de catedrales sónicas en mono de albañil. O cómo sonar barrocos ofreciendo una imagen sobria. Sentados, concentrados en ejecutar una música densa, hipnótica, a ratos desasosegante. Apoyados , eso sí, por unos visuales acertadísimamente elegidos. La hora y cuarenta minutos pasó volando. Un diez para el sonido del ATP.

Ella es un huracán. M.I.A. (F.I.B.) Un dj, dos bailarines y unos impactantes visuales no aptos para epilépticos son suficiente escenografía para dar el mejor concierto posible, si detrás de todo ello se parapeta un discurso con la fuerza del de la británica. Metralla sonora – "Bucky Done Gun", "Bring the Noize", "Paper Y", "Boys", "Planes" o "Bad Girls"- , letras y proyecciones con carga política y social y un espectáculo total en el que brillaron especialmente los incombustibles bailarines. Un huracán de 45 minutos sin tiempo para respirar.

La suma de las partes. Veinticuatro años dan de sí. Y si no me creen, pregúntenle a Damon Albarn (Estrella Levante S.O.S. y Cruïlla Barcelona). Temprano icono del britpop con Blur, abandonó las mieles del éxito para darle un golpe de timón a una carrera que le ha embarcado en mil proyectos de similar interés: piezas para cine y teatro, colaboraciones, supergrupos, dibujos animados parlantes y un primer trabajo en solitario que parece demostrar que el paciente no aquejaba de esquizofrenia, sino de genialidad. El directo actual de Albarn hace brillar de forma compacta un repertorio basado en piezas procedentes de cuatro proyectos distintos: Blur, The Good, The Bad and The Queen, Gorillaz y su disco de debut, "Everyday Robots". Y por increíble que pueda parecer, el conjunto tiene sentido, el mosaico fascina. Será esa pizca constante de melancolía. Será su voz.

Metales pesados. Comenzaremos el apartado de metal y hardrock con Kreator (Rock Fest Bcn, Resurrection): El cuarteto alemán está en un gran momento de su carrera y sus actuaciones de este año dan fe de ello. A pesar del "bajón" que significaron varios de sus discos en los 90's, la banda ha sabido reconducirse y a día de hoy vuelven a ser una auténtica institución dentro del thrash metal mundial. Lo único que se puede reprochar a su actuación del Resurrection, fueron más temas de sus primeros discos ("Terrible Certainty", "Coma Of Souls"...). Continuamos con unos veteranos: Napalm Death (Tour Of Chaos, Rock Fest Bcn). Los de Birmingham nunca fallan. Después de 30 años de carrera son, sin duda, uno de los grupos de metal extremo que más se merecen el calificativo de legendarios. En su set list no faltaron sus clásicos "Scum", "Life", la cortísima "You Suffer", o la versión de Dead Kennedys "Nazi Punks Fuck Off", todos ellos temas muy rápidos y sumamente agresivos, que hacen que no puedas parar de moverte. Son muy dados a girar por nuestro país, así que seguro que pronto los tendremos de vuelta. Kadavar. A pesar de no figurar en el cartel del Azkena con letras grandes, este trio de Berlin fue sin duda uno de los grandes triunfadores del festival. Su estilo, muy influenciado por el hard rock de los 70's y los primeros Black Sabbath, sigue la línea de otras bandas como Graveyard o Spiritual Beggars. Al comienzo del concierto el sonido fue un tanto malo e irregular, pero pronto pudo corregirse, permitiéndonos disfrutar de maravillas como "All Our Thoughts", "Doomsday Machine" o "Come Back Life". Gloriosos. Y representando la escena nacional, queremos destacar el concierto de Gatillazo: Presentes en un gran número de festivales (Viña Rock, Aupa Lumbreiras!, Derrame Rock, Rivas Rock ...), queda claro que para Evaristo hay vida después de La Polla. "Mucha Muerte", "Guerra Social", "No Love", o las clásicas "Johnny" y "Odio a los Partidos", todas ellas cantadas muchísima rabia y mala leche, pusieron el Viña patas arriba. Imprescindibles dentro del panorama punk nacional. Otra grata sorpresa fue el directo de Amon Amarth (Resurrection Fest). Únicamente un telón de fondo adornaba el escenario principal del Resurrection en el momento de su actuación, pero supieron suplir con su death metal melódico la ausencia de efectos visuales. Tanto la estética de los componentes del grupo, como la temática de su música gira en torno a la mitología vikinga, lo cual da fuerza extra tanto a las canciones como a sus actuaciones en directo."Father Of The Wolf", "Deceiver Of The Gods" y, sobretodo, "Twilight Of The Thunder Gods" hicieron que el show de esta banda sueca quedara grabada a fuego en mi memoria. Y para acabar, otros veteranos, esta vez de la escena harcore/punk neoyorquina: Sick Of It All (Resurrection Fest), que se llevaron una de las mejores respuestas del festival, convirtiendo el foso del escenario principal en un auténtico campo de batalla. Los saltos, empujones y patadas voladoras (no es broma), no solo estaban concentrados en el omnipresente circle pit, sino que eran práctica generalizada entre todos los asistentes al concierto. Encima del escenario la banda tampoco estaba quieta. Entre carreras y saltos iban cayendo temas como "World Full Of Hate", "Us Vs. Them" o "Machete". De lo mejor que hemos visto en años.

Danzad, danzad, malditos. Despacio (James Murphy y 2many Djs) y Daphni B2B James Holden (Sónar). Abran la coctelera e introduzcan en ella 7 torres de altavoces y amplificadores dispuestos en círculo, un total de 50.000 vatios de sonido. Añadan a tres tipos geniales manipulando platos y vinilos repletos de electro-funky-disco-space para conoisseurs. Finalmente, agiten y sirvan durante tres días en una maratón de 18 horas reservada a los primeros 1200 asistentes. Lo de Despacio este año en el Sónar fue antológico, una de las mejores experiencias auditivas que se han podido vivir (y bailar) en la historia del festival, y uno de los muchos aciertos de Sónar para la edición 2014. Como cantaba Alaska: Bailando, me paso el día bailando. Y la noche: Si en solitario ya nos han demostrado en numerosas ocasiones su buen gusto por la electrónica menos obvia, la unión de Dan “Daphni” Snaith y el capo de Border Community, James Holden, supuso la unión del olfato del primero para la pista de baile y de la sensibilidad del segundo para el trance espacial. Sutileza, exquisitez musical y ocasión para ejercitar tus pasos de baile favoritos. Fin de fiesta.

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