Cuando Marcos Crespo colgó en mayo de 2020 su primera demo como Depresión Sonora, poco podría imaginar que las cinco canciones que hizo en su habitación unos días antes iban a convertirse en la banda sonora de uno de los años más raros de nuestra vida: “Ya no hay verano” o “Hasta que llegue la muerte” se han convertido, en apenas unos meses, en himnos que superan millones de escuchas en plataformas digitales, convirtiendo este EP en una colección de clásicos instantáneos. Y todo esto sin ayuda de nada, ni de nadie.

Sus canciones, más allá de su sonido, han conseguido conectar con una generación desencantada, dándole voz. Y es que Marcos se ha destapado como uno de los productores más frescos de su generación, entendiendo géneros que van del post-punk al pop más comercial, pero siempre desde una perspectiva propia y única.

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