Como rezaba el arco de entrada a Mendizabala “Al Azkena se va y punto”, frase que condensa perfectamente la esencia del festival vitoriano. Aunque después de 16 años el formato festivalero se ha ampliado con nuevos servicios y actividades extramusicales (proyecciones, lucha mexicana, acrobacias motociclistas, más oferta gastronómica e incluso dinero virtual) el alma rockanrolera sigue intacta. Este año encarnada en nombres propios más que en bandas, amén del Sr. John Fogerty y el Sr. Chris Isaak.

Abrimos fuego el viernes con los sucios y energéticos Crank County Daredevils, que salieron al escenario con su cantante Scotty P. abrazado a una botella de Jack y dispuesto a pasárselo bien. Casi al tiempo (y por segunda vez) en el escenario principal hacían acto de presencia Cheap Trick, que con su mezcla de hard rock de los 80 y toques pop le dieron a la gente exactamente lo que esperaba de ellos. Rick Nielsen mostró su catálogo de guitarras y repartió excedente de púas mientras su cantante Robin Zander cumplía con su papel de frontman. Y por supuesto sonó “Surrender”. Continuamos la sesión con la banda sueca Graveyard, que nos obsequió con uno de los mejores conciertos del festival. A pesar de un año algo confuso sobre su continuidad, su blues rock setentero sonó contundente y sin fisuras.

Y la leyenda viva del rock se subió al escenario. John Fogerty situó a las 17.000 almas allí congregadas en el contexto histórico de la contracultura americana con un video algo nostálgico, para después darnos en el corazón con “Born on the Bayou” y temas clásicos (sí, del siglo pasado) como “Down on the Corner”, “Green River”, “Fortunate Son” o “Have You Ever Seen The Rain”, que dejaron claro que el legado de la Creedence sigue vivo. Rock and roll con mayúsculas, gran sonido, una banda solventísima, su propio hijo acompañándole a la guitarra y la colección de temas atemporales consiguieron que el legendario artista se metiera al público en el bolsillo. Todavía emocionados con Fogerty asistimos al concierto de Hellacopters. Por suerte, Royale y Dregen consiguieron disipar el recuerdo del nefasto sonido de su anterior visita, y dejaron claro que aún son una banda a tener en cuenta.

El sábado arrancamos la jornada en el tercer escenario (escenario Love). Desde Nueva York, unos Psychotica con mucha pose y sin batería hicieron que la zona Trashville (que agrupaba diversas actividades) pareciese atractiva. Ahí nos tropezamos con el dúo enmascarado Pelo Mono y su sonido surf, que a muchos nos hizo decir finalmente no a Loquillo, a esa hora sobre el escenario Respect.

Aunque Michael Kiwanuka, el alma negra de esta edición, estaba dando su ración de soul-funk en el escenario principal, los británicos Thunder nos llamaban a desplazarnos para disfrutar del hard rock clásico y divertido. A su cantante Danny Browes parecen no pesarle los más de 25 años en la escena musical, y consiguió que el público disfrutase y corease “Dirty Love” o “I Love You More Than Rock´n´Roll”. Seguro que con este concierto consiguieron un puñado de nuevos adeptos.

Y por fin a la carga el gran Chris Isaak, otro de los pesos pesados del cartel. Sin estridencias (salvo las de los brillos de sus fabulosos trajes) y con sus archiconocidos “Wicked Game”, “Blue Hotel” o “Graduation Day” y unas escogidas versiones como “Ring of Fire”o “La Tumba será el final”, volvió a dejar (como en su anterior paso por el Azkena) un gran sabor de boca en Mendizabala. El tipo entiende el showbusiness, lleva treinta años con los mismos músicos y tiene una clase indiscutible. Hay que rendirse y decir: “vuelva usted cuando quiera, sr. Isaak”.

Como cierre aún quedaban The Cult (advertencia: no soy imparcial con esta banda). Conciertazo de Ian Astbury, que nos hizo dejarnos la garganta en “Sweet Soul Sister”, “She Sells Sanctuary”, “Love Removal Machine” y temas grabados a fuego en la historia del rock como “Fire Woman”. Broche final para un Azkena que sigue estando a la altura de sus siempre críticos asiduos, que ya sopesan hacerse con sus abonos para 2018. Una nueva edición que para abrir boca ya ha confirmado a los australianos Beasts of Bourbon.

Porque, como comentaba al principio, al Azkena se va. Y punto.

Srta. Analógica

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